{"id":61,"date":"2021-07-03T20:25:55","date_gmt":"2021-07-03T18:25:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.oscargarcia.es\/?p=61"},"modified":"2026-01-11T14:32:57","modified_gmt":"2026-01-11T13:32:57","slug":"historia-del-fuego","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.oscargarcia.es\/index.php\/2021\/07\/03\/historia-del-fuego\/","title":{"rendered":"Historia del fuego"},"content":{"rendered":"\n<p>Quiero contarte una historia. Me interesa saber qu\u00e9 piensas sobre ella. A ver qu\u00e9 te parece\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Todo comenz\u00f3 hace mucho tiempo. La tribu viv\u00eda confortablemente desde que se asent\u00f3 en aquella cueva. Era estrecha, y no demasiado h\u00fameda. El viento no se colaba hacia sus profundidades como en la anterior, y tampoco era demasiado vistosa como para que otros quisieran luchar por ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el sol se ocultaba, todos se arrimaban unos a otros dejando, bajo las pieles que los aislaban del fr\u00edo, una mara\u00f1a de cuerpos, brazos y piernas en la que apenas pod\u00edan distinguirse a unos de otros. El calor era generado y compartido por todos. Era como siempre hab\u00eda sido. El n\u00famero de miembros de la tribu era as\u00ed, no solo se\u00f1al de tranquilidad para el grupo durante el d\u00eda, sino adem\u00e1s un signo inequ\u00edvoco de calidad de vida durante la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas veces, cuando los cazadores se alejaban m\u00e1s de lo previsto en busca de sus presas y ten\u00edan que dormir fuera, se notaba su ausencia. Esos d\u00edas se hac\u00edan m\u00e1s largos por la incertidumbre del peligro al que se enfrentaban, que siempre tra\u00edan miedos y malos presagios, pero era en las noches donde se hac\u00eda patente su falta de calor, y se notaba la ausencia del abrigo de sus grandes cuerpos.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s era por ese motivo por lo que las mujeres se afanaban en obtener frutos y semillas con los que pudieran completar las reservas de comida, y de ese modo retrasar la marcha de los cazadores, aunque ellas ya sab\u00edan que este tipo de comida no manten\u00eda a los hombres tranquilos, y que incluso en las primaveras o veranos de abundancia, ellos sent\u00edan la necesidad de buscar esa caza que les reportaba esas carnes rojas y v\u00edsceras que tanto apreciaban.<\/p>\n\n\n\n<p>No siempre resultaba complicado alcanzar las presas, y ning\u00fan d\u00eda resultaba tan feliz como aquel en que, tras unas pocas horas, todos los cazadores volv\u00edan sanos y salvos y ocupaban la tarde comiendo y repartiendo los beneficios. Las risas brotaban de forma f\u00e1cil, descontrolada, y la ca\u00edda del sol les sorprend\u00eda con sonrisas dibujadas en sus caras, mientras los bostezos iban abri\u00e9ndose paso y poco a poco reun\u00eda a todos en el calor de aquel nido al que consideraban su hogar.<\/p>\n\n\n\n<p>Afortunadamente, ninguno de los miembros de la generaci\u00f3n que nos ocupa tuvo nunca que luchar por ese hogar. Los m\u00e1s ancianos contaban la historia de c\u00f3mo hab\u00edan tenido que vencer a una gran osa para arrebatarle la cueva que ahora ellos ocupaban. Contaban, pero no porque lo hubieran visto, sino porque as\u00ed se lo contaron a ellos, la fiereza de la madre de 3 oseznos, que defendi\u00f3 el lugar en el que los abrigaba, y contaban como luego se apiadaron de los peque\u00f1os osos hasta que la naturaleza los llam\u00f3 a integrarse con ella, un par de primaveras despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>No manten\u00edan una mala relaci\u00f3n con las tribus vecinas. En ocasiones se visitaban para intercambiar algunos utensilios, e incluso algunos de ellos hab\u00edan pasado tiempo conviviendo con ellas. Nada que ver con esas historias que hab\u00edan aprendido de los peligros y violencia vividas por sus antepasados y que les motiv\u00f3 a emprender el largo viaje hasta su hogar. Su ubicaci\u00f3n era un lugar de privilegio para la recolecci\u00f3n, y la abundancia de caza les permit\u00eda mantener una buena cantidad de pieles y comida, sin que hubiera que llorar por muchos cazadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo los lobos, cuya presencia permanente se sent\u00eda en los sonidos nocturnos, y en los olores que asaltaban frecuentemente su tranquilidad, representaban realmente una amenaza a sus ancianos y ni\u00f1os, y los agrupaba cautamente cuando iban a beber y recoger agua. Los lobos, y los malos esp\u00edritus que de cuando en cuando se aferraban a alguno de ellos hasta que se dorm\u00eda sin volver a despertar.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no fue ninguno de esos d\u00edas de felicidad, miedo o intercambio, el que marc\u00f3 la historia que quiero contarte. Lo cierto es que fue un d\u00eda anodino de verano, en el que, con la despensa suficientemente nutrida, muchos simplemente intentaban protegerse del sol que los adormilaba, mientras unos pocos se afanaban en tallar algunas puntas de flecha y hachas para reponer aquellas que hab\u00edan perdido un par de d\u00edas antes.<\/p>\n\n\n\n<p>Me gustar\u00eda poder decirte el nombre de la persona que inici\u00f3 todo esto, pero lo cierto es que el tiempo ha borrado incluso ese nombre, y si lo piensas, ver\u00e1s que tampoco es tan importante. Lo cierto es que \u00e9l estaba tallando una punta de flecha encima de unas pajas secas que hab\u00eda utilizado poco antes para dormir a mediod\u00eda amparado por la sombra de un peque\u00f1o \u00e1rbol. El sol, al inclinarse y pegarle en la cara lo despert\u00f3, y tras unos minutos que utiliz\u00f3 en desperezarse, comenz\u00f3 a tallar.<\/p>\n\n\n\n<p>Las chispas que saltaban de las piedras al chocar, casi formaban parte del ritual del tallado, y cuando una de estas chispas alcanz\u00f3 la paja y empez\u00f3 a ennegrecerla al tiempo que se manten\u00eda viva, ni siquiera se dio cuenta. Solo cuando sinti\u00f3 el calor junto a su pie y vio la llama que hab\u00eda brotado junto a \u00e9l, salt\u00f3 asustado hacia atr\u00e1s mientras apenas atra\u00eda la atenci\u00f3n de los pocos que manten\u00edan los ojos abiertos, pero en esta ocasi\u00f3n, su curiosidad fue un poco m\u00e1s all\u00e1 de su miedo, y no golpeo la llama con una rama, como muchos antes que \u00e9l hab\u00edan hecho en el pasado, sino que se qued\u00f3 observ\u00e1ndola crecer y extenderse por su lecho improvisado de paja.<\/p>\n\n\n\n<p>Cogi\u00f3 algunas ramas secas que ten\u00eda alrededor y las acerc\u00f3, cegado por esa curiosidad mientras el miedo casi le hab\u00eda abandonado. Una lengua de fuego se extendi\u00f3 por las ramas que solt\u00f3 como respondiendo a un reflejo que nunca hab\u00eda sentido, pero se ri\u00f3 de si mismo y de su temor ante ese peque\u00f1o ser que bailaba a sus pies.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellos que unos minutos antes se hab\u00edan sonre\u00eddo al verle saltar, empezaron a seguir la escena con curiosidad creciente, y \u00e9l, sinti\u00e9ndose el centro de sus miradas, quiso corresponder al inter\u00e9s buscando una nueva rama, esta vez de un tama\u00f1o mayor. Repiti\u00f3 lo que acababa de aprender y la acerc\u00f3, pero inicialmente se decepcion\u00f3 al ver que solo consegu\u00eda que se pintara de un color negro. Finalmente solt\u00f3 la rama en el centro del fuego pero cuando las llamas comenzaron a alimentarse de aquel peque\u00f1o tronco, mir\u00f3 a su alrededor con aire triunfal, orgulloso de su peque\u00f1o animal.<\/p>\n\n\n\n<p>Mantener el protagonismo adquirido fue aliciente suficiente para seguir experimentando, moviendo y alimentando aquella luz multicolor mientras el sol se iba ocultando poco a poco en el horizonte, y para cuando \u00e9ste lanz\u00f3 su \u00faltimo rayo por encima de la monta\u00f1a, una gran hoguera ard\u00eda ya a la puerta de la cueva mientras todo el grupo la rodeaba, embargados por la curiosidad, el calor que se desprend\u00eda, y la luz que les iluminaba aun sin sol.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella fue la primera vez que el grupo no reaccion\u00f3 al sol que se pon\u00eda, y rompieron aquella tradici\u00f3n de bostezos y mentes aturdidas que los dirig\u00edan al nido en el que dorm\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Los comentarios fueron escasos y en voz baja pero la luna recorri\u00f3 gran parte del cielo antes de que aquella luz se extinguiera, no ya por no saber mantenerla, sino porque el sue\u00f1o les alcanz\u00f3 mientras formaban un c\u00edrculo alrededor suya.<\/p>\n\n\n\n<p>Los siguientes d\u00edas la excitaci\u00f3n los recorr\u00eda, y se afanaban durante horas en repetir cada d\u00eda aquella hoguera. Todos, incluidas las mujeres que nunca hab\u00edan tallado la piedra salvo para peque\u00f1as labores, se concentraban en conseguir peque\u00f1as lenguas de fuego para luego, alimentarlas. Incluso los m\u00e1s peque\u00f1os, al ver tanta agitaci\u00f3n, hac\u00edan chocar piedras. En esos d\u00edas, fueron depurando la t\u00e9cnica para conseguirlo y, aunque hubo algunos que nunca lo hicieron, no hab\u00eda noche en que no dispusieran de nuevo el c\u00edrculo alrededor de las enormes llamaradas que brotaban del nuevo centro de la tribu.<\/p>\n\n\n\n<p>Las noches, transformadas en espect\u00e1culo de luces chispeantes, fueron as\u00ed invadidas por un grupo de hombres y mujeres, y las voces fueron haci\u00e9ndose cada vez m\u00e1s audibles contra los solitarios aullidos que aunque se manten\u00edan en el fondo de la noche, parec\u00edan sonar m\u00e1s lejanos que en d\u00edas anteriores. El efecto hipn\u00f3tico del fuego manten\u00eda su poder dirigiendo la mayor\u00eda de sus miradas y haci\u00e9ndolas bailar al ritmo de las suaves brisas de verano, roto de vez en cuando por la resina de los troncos que interrump\u00eda la monoton\u00eda de su vaiv\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>Las caras de la ma\u00f1ana, algo m\u00e1s so\u00f1olientas de lo normal, pero sonrientes reflejaban el sentir de todos ellos, aunque los ni\u00f1os se empe\u00f1aban en protestar por un cambio que, ni hab\u00edan acogido con tanta sorpresa, ni parec\u00eda acabar de convencerles por sus frecuentes lloros y comportamientos excepcionalmente caprichosos.<\/p>\n\n\n\n<p>La hoguera se convirti\u00f3 r\u00e1pidamente en el lugar donde se contaban las historias. La mayor\u00eda de ellas todos las conoc\u00edan, pero resultaba reconfortaba a los atentos oyentes escucharlas mientras se calentaban y observaban el sinuoso movimiento de las llamas mientras que el narrador de las historias consegu\u00eda atraer la atenci\u00f3n poni\u00e9ndose en pie algo m\u00e1s cerca del centro. Una y otra vez repet\u00edan aquello que sus antepasados les hab\u00edan transmitido, y solo de vez en cuando surg\u00edan nuevos relatos relativos a la \u00faltima cacer\u00eda, o simplemente cuestiones cotidianas con las que todos re\u00edan abiertamente.<\/p>\n\n\n\n<p>El nido permaneci\u00f3 vac\u00edo desde entonces. Solo dos ni\u00f1as j\u00f3venes que pasaban gran parte del d\u00eda juntas volvieron all\u00ed a dormir en esas noches. De alguna forma, sin que ninguna de ellas pudiera expresarlo con las palabras que conoc\u00edan, echaban de menos el calor y tranquilidad que se transmit\u00edan mientras dorm\u00edan bajo una de esas pieles, en la que ahora parec\u00eda una negra y oscura gruta. Era un calor que no se parec\u00eda al que recib\u00edan en el c\u00edrculo, y del que se sent\u00edan especialmente necesitadas. El abrazo bajo la piel de un venado les hizo sonre\u00edr a ambas aunque no se vieron, y cerraron los ojos para dormir mientras sent\u00edan la falta del resto, pero sabiendo que teni\u00e9ndose la una a la otra ahuyentar\u00edan las pesadillas que en d\u00edas anteriores les hab\u00edan invadido.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la historia. El principio al menos.<\/p>\n\n\n\n<ul><li>\u00bfVerdadera?. No lo se, pero me intriga porque a m\u00ed me la cont\u00f3 una voz que parec\u00eda haber sido entrenada durante siglos para que sus palabras se quedaran atrapadas en la memoria. Fue tambi\u00e9n junto al fuego, en mi casa de campo, una noche en que toda la familia nos quedamos dormidos junto a la chimenea.<\/li><\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Quiero contarte una historia. Me interesa saber qu\u00e9 piensas sobre ella. A ver qu\u00e9 te parece\u2026 Todo comenz\u00f3 hace mucho tiempo. La tribu viv\u00eda confortablemente desde que se asent\u00f3 en aquella cueva. Era estrecha, y no demasiado h\u00fameda. 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